Llevaba 3 años embarazada y no quería ir al doctor, algo extraño crecía en ella. INCREÍBLE!!!

Sin duda, el embarazo es una de las etapas más bellas y más esperadas por las mujeres.

Es un momento de emociones que une y llena de esperanza a toda la familia que espera con ansias la llegada del nuevo bebé.Sin embargo, la historia de embarazo que te contaremos a continuación, es extremadamente curiosa y perturbadora.En Irlanda, año 2013, una mujer de nombre Margaret McMahon acudió al hospital, pues un tremendo dolor abdominal no la dejaba vivir en paz.

Según los síntomas, el médico especialista determinó que se trataba de un padecimiento muy común: el síndrome del colon irritable.

Insatisfecha y muy poco convencida de la opinión del médico, Margaret se fue a su casa con una receta para tratar ese padecimiento. Gracias a los medicamentos, Margaret iba al baño con regularidad; sin embargo, ella sentía que no era esa su enfermedad.

En su cabeza rondaba una loca idea: ella estaba embarazada. Así que se realizó varios tipos de pruebas de embarazo y todas salieron positivas. Así pasó el tiempo, 3 años para ser exactos. Margaret siguió con los medicamentos y por eso el dolor había acabado, pero su estómago seguía creciendo descontroladamente. Pensaba que estaba embarazada y por eso dejó que su estómago creciera, pero el bebé, nunca nació.

Un día cualquiera, al levantarse en la mañana, un dolor intensísimo se apoderó de su abdomen y su vejiga. No podía ni moverse, así que fue de urgencia  al hospital. Al ver su condición, los médicos se impactaron por el tiempo que Margaret esperó para atenderse.

Al realizar los estudios, lo que encontraron sorprendió a todo el hospital. Se trataba de un Fibroma Uterino de tamaño gigante. Este tumor suele aparecer en mujeres mayores de 30 años, pero en tamaños muy pequeños, nada que ver con el monstruo que le extirparon a Margaret.

El tamaño de ese fibroma era igual que una sandía. Los doctores tardaron más de 4 horas en cirugía para quitar el tumor y el útero que ya estaba muy dañado por todo el tiempo que Margaret esperó para atenderse.

Los médicos no podían creer cómo es que esta mujer pudo esperar tanto tiempo con ese enorme tumor en su interior.

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